Por Martha Berra

El 7 de Mayo, hace 18 días, el Presidente  Andrés Manuel López Obrador, criticaba la asociación de Pemex con Shell en Deer Park. Ayer anunció su compra, esto para apuntalar la soberanía energética de México según anunció el propio AMLO.

Comprar 50% de refinería Deer Park costó, según sus propias palabras, 600 millones de dólares. Refina 340 mil barriles/día. Construir Dos Bocas, que se supone refinará 340 barriles/día, ya lleva gastados 8,800 millones de dólares. Esto, a todas luces, confirma la locura que resulta la construcción de la Refinería de Dos Bocas.
Por otra parte, Deer Park ha tenido pérdidas cuantiosas los últimos dos años, lo mismo que Pemex. Puede haber otras compañías petroleras que estarán felices de venderle sus refinerías a Pemex. En algunos años la alternativa será cerrarlas, esto debido a la creciente demanda de energías limpias y a los precios cada vez más accesibles que hay en el mercado. Dos Bocas tal vez nunca opere, pues se construye en un Manglar, que pasa la mitad del año inundado.

La compra de la refinería de Deer Park, Texas; será dinero tirado a la basura. Por una razón sencilla en pocos años, el petróleo será parte de la historia como energético, igual que el aceite de ballena. Todas las empresas energéticas petroleras tradicionales, Exxon, Chevron, SAUDI ARAMCO, British Petroleum, todas han entendido que su negocio no es el petróleo; es la energía. Todas están haciendo transición hacia energías limpias o renovables.

Habría que preguntarse, ¿Cuál es la verdadera intensión de López Obrador al realizar estas operaciones? ¿será la tan mentada soberanía energética? ¿o será otro negocio al estilo de las pipas que nunca llegaron? ¿o las vacunas cuyos contratos nunca aparecieron?
Hay más preguntas ¿y las vacunas para todos los mexicanos? ¿y las medicinas para niños con cáncer? ¿y las vacunas para el primer cuadro de niños? ¿y el mantenimiento del Metro? ¿y los tratamientos para mujeres con cáncer? ¿y el INSABI? ¿y las medicinas en los hospitales? Es claro que primero están los negocios y la propaganda antes que las verdaderas necesidades de los habitantes de este país.

Cada día se vuelve más complicado confiarse de las afirmaciones que hace el inquilino de Palacio Nacional. Lleva tres años vendiendo un avión que no tenía ni Obama, que sigue costando dinero de nuestros impuestos, y que no es útil más que para que de vez en cuando, el presidente se acuerde que prometió venderlo o rifarlo, o que la realidad es que solamente sirve para hacerse propaganda.
   
Un buen líder se distingue, no porque sepa de todos los temas o solucione todos los problemas que se presentan; éste destaca justamente por saberse rodear de especialistas, pero sobre todo que lo sepa escuchar y que no trate de imponer su opinión solo por sentirse líder. Cualquier especialista decente, va a aconsejar dejar de invertir en petróleo y sus derivados, e invertir en energías limpias.
   
Hoy queda claro que al presidente le importa más la ideología que la ciencia. Que prefiere rodearse de aduladores que de especialistas, que tiene una ideología obsoleta que cuesta muy caro al país.
   
Para hacer campaña AMLO se retrata en lagos, el mar, comiendo tlayudas y cargando un bebé. Para expresar solidaridad con damnificados de las lluvias de Tabasco anduvo en carro para no enfermar y para estar con las familias de los deudos de la Línea 12 dijo que no le gusta el show.

En realidad, todas las acciones del presidente son un show, así sea comprar una obsoleta refinería. Todo debe ser gastar dinero haciendo espectáculo. El dinero se acaba, y ahora su gobierno trata de sacar dinero de donde sea.
Con las AFORES no ha funcionado su estrategia, entonces va sobre el Banco de México. El presidente enfureció con el Banco de México y encausó su enojo en contra del gobernador Alejandro Díaz de León porque a grandes rasgos, no hubo un remanente que pudiera ser entregado a la Tesorería de la Federación.

En su berrinche, el presidente anunció que no ratificaría al actual gobernador para otro periodo y que postularía a un “economista con dimensión social, muy partidario de la economía moral”. Ninguna Universidad seria a nivel mundial tiene una carrera en “Economía Moral”, ese es un término inventado por alguien que no entiende la definición de ambas palabras.

La estabilidad económica está en riesgo latente, si el presidente sigue pensando que el dinero de las Reservas Internacionales se “puede gastar”, sin que esto tenga consecuencias catastróficas para el país. La ignorancia y desesperación que exhibe la cuarta transformación, nos está llevando a transformarnos rápidamente en un país al borde de la miseria. Esa es la verdadera cuarta transformación. 

Los artículos y columnas publicadas, son responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de DOMINIO POLÍTICO

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