Las elecciones que nos merecíamos y que no conseguimos

CFO de Binahria Analytics

México está por concluir la llamada “Madre de todas las elecciones” el tan esperado empate de los procesos electorales, que sin duda, se vió afectado por múltiples factores que, por enunciar algunos, se destacan una pandemia además de una innegable inestabilidad económica y social. Un escenario que, hace un par de años, estaría completamente fuera de la imaginación de cualquier estratega, y sin embargo, para una situación extraordinaria se observó la más mediocre adaptación tecnológica en las campañas políticas.

El mundo se vio obligado a adaptar su forma de vida, migrando a nuevos formatos para trabajar, estudiar, comprar e incluso socializar a través de la tecnología, adaptación que parece haberse omitido por los partidos políticos, ya que, en este proceso electoral pudimos observar a los candidatos realizando las mismas campañas territoriales, poniendo en riesgo no solo su vida y las de su equipo de trabajo, sino las de sus estructuras partidistas y simpatizantes, acciones que se vieron traducidas en decenas de bajas de candidatos por muerte por covid-19 e incontables contagios en sus seguidores, indicadores que nos hacen reflexionar, ¿Cómo podemos implementar herramientas tecnológicas en los modelos tradicionales de las campañas políticas que nos permitan llegar a todos los estratos de la población?

México necesita la adaptación tecnológica inmediata en sus actividades proselitistas, permitiéndose migrar a campañas más inteligentes, cuyo insumo esencial será, sin duda alguna, la información, pues a través de su exploración y procesamiento se obtendría una optimización en la toma de decisiones y con ello, un sinfín de beneficios, desde la reducción de costos, disminución del riesgo en la organización logística durante el periodo de aislamiento hasta la operación política inteligente con base en la rentabilidad electoral real. Todo esto gracias a la compatibilidad entre las herramientas tecnológicas emergentes, como el big data, la inteligencia artificial, el internet de las cosas, etc. con la necesidad de comprender, conectar y convencer al electorado y a la población en general.

Se viven tiempos difíciles, por lo que conocer y comprender a su electorado de una manera más puntual, seria y objetiva a través de su información es un acto de empatía y solidaridad que permitirá generar la tan obligada conexión  candidato – elector que tanto exige la sociedad mexicana en sus próximos gobernantes.

No fue posible la adaptación tecnológica de las campañas políticas en la “madre de todas las elecciones” como lo requería el escenario, sin embargo se acerca el siguiente proceso electoral y con ello la esperanza de ser mejores políticos, candidatos, estrategas…ciudadanos, de estar cada vez más cerca de la tecnificación de las ciencias políticas y con ello, de los estándares de excelencia que demanda un electorado cada vez más decepcionado de sus representantes.  México merecía las elecciones más tecnológicamente inteligentes que se hayan visto, pero no lo conseguimos.

Larizza Brindis

Los artículos y columnas publicadas, son responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de DOMINIO POLÍTICO

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