México y el futuro económico

Ahora que estamos en épocas de elecciones vale la pena revisar cómo está la economía de nuestro país y qué necesitamos para superar esta crisis. Más allá de los estragos del Covid-19, donde la economía se redujo en niveles históricos, en México estamos hablando de nuestro gran potencial desde hace más de tres décadas cuando se nos comparaba con los cuatro tigres de Asia: Singapur, Taiwan, Hong Kong y Korea del Sur. No se necesita ser un genio para saber que nos hemos quedado muy atrás de esas economías.

Con una población de casi 130 millones de habitantes, una rica historia cultural y diversidad, y abundantes recursos naturales, México se encuentra entre las 15 economías más grandes del mundo y la segunda economía más grande de América Latina.

En las últimas tres décadas, México ha tenido un desempeño inferior en términos de crecimiento, inclusión y reducción de la pobreza en comparación con países similares. Nuestro crecimiento económico promedió poco más del 2 por ciento anual entre 1980 y 2018, lo que limitó el progreso en la convergencia en relación con las economías de altos ingresos. La economía se contrajo en un 8.2% por ciento en 2020, con una fuerte caída en la primera mitad del año, ya que los grandes ajustes, derivados de la pandemia, tuvieron un profundo impacto en las empresas, el empleo y los hogares.

La recuperación en 2021 y los siguientes años dependerá de varios factores externos e internos, incluida la velocidad de las entregas de vacunas, la dinámica de crecimiento de los Estados Unidos y la inversión privada. Si México no logra un aumento sustancial en su tasa de crecimiento a largo plazo, nos llevará varias generaciones alcanzar un nivel de vida comparable al de otros países similares. Es momento de poner en marcha soluciones efectivas que nos lleven a esa recuperación tan necesaria para todos en México. Las medidas que se deben de tomar no son difíciles, ni espectaculares. La experiencia nos enseña que, con un enfoque pragmático y estable, se pueden lograr muchas cosas. Empezando por crear un ambiente de certidumbre para fomentar la inversión.

El banco central de México dijo en días pasados que la política económica a corto plazo de nuestro país debe centrarse en atraer más inversión y reducir la incertidumbre económica interna para ayudar a dirigir una recuperación sostenida del impacto de la pandemia de coronavirus. Debemos de mantener un estímulo de política monetaria a corto plazo, en vista de la debilidad de la demanda interna y la gran capacidad productiva no utilizada. Aplicar una política fiscal prudente, ante la previsible disminución de la producción de petróleo, que actualmente aporta la mayor parte de los ingresos fiscales.

Nuestros nuevos legisladores deben de buscar una agenda que fortalezca la legislación sobre competencia, ampliar la base impositiva eliminando los gastos fiscales ineficientes y reforzando los incentivos para operar en la economía formal y revisar la eficiencia del gasto.

Sin duda, el presupuesto de la siguiente legislatura debe estar enfocado a promover el crecimiento de nuestra economía. Es momento de buscar soluciones que sabemos que funcionan. Nuestro país está en una posición de privilegio gracias a nuestras ventajas competitivas en infraestructura productiva y geografía. La recuperación de México dependerá en parte de la capacidad del gobierno para superar las tensiones con las empresas y fomentar la inversión en la manufactura, que podría beneficiarse de un impulso para regionalizar las cadenas de suministro fuera de Asia bajo el T-MEC.

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