Influencers, futuros candidatos presidenciales

México es un país en el que la carrera por la sucesión presidencial arranca casi inmediatamente después de las elecciones. A tres años de las elecciones presidenciales del 2024, la carrera ya ha empezado y algunos personajes de la vida política comienzan a tener relevancia, destacan sobre otros posibles candidatos, y comienzan a despuntar en la carrera por llegar a la silla presidencial.

En días pasados, el presidente López Obrador descaradamente levantó la mano de Claudia Sheinbaum, al tiempo que dejaba en claro que “ella es la buena”. Lo que nos recuerda a los tiempos del viejo PRI y la famosa cargada, el dedazo, y todas esas antiguas prácticas que llevaron a ese partido a eternizarse en el poder. Para muchos, Sheinbaum es solamente un señuelo, un distractor más del presidente para desviar la atención de los problemas de la nación. Para otros es claro que AMLO, con su pasado machista, difícilmente dejará el cargo a una mujer, lo que sería una estrategia para proteger de los ataques de la opinión pública a su verdadero delfín, el célebre Marcelo Ebrard, figura consentida para arreglar cualquier problema del presidente, desde comprar pipas para gasolina, hasta conseguir vacunas, pasando por mantener controlada la relación con Estados Unidos.

Sin embargo, desde el norte, específicamente desde Nuevo León, surge lo que parece ser un competidor bastante fuerte en esta carrera presidencial: el gobernador Samuel García, gracias a su esposa, Mariana Rodríguez. Cuando nadie apostaba por él, cuando nadie lo veía ni siquiera como candidato a la gobernatura, aparece en cuarto puesto y empieza, en medio de escándalos, a ascender hasta ganar la gobernatura.

Llama poderosamente la atención que, Samuel García se ha hecho famoso por la enorme cantidad de frases desafortunadas, por su imagen de Junior proveniente del México más elitista y acomodado. Detrás de cada escándalo, ganaba más seguidores, ¿Cómo es esto posible? ¿Cómo trasformar un desastre mediático en algo favorable?

El gran secreto está a la vista de todos, aquí es donde entra su esposa Mariana Rodríguez. También proveniente de una familia acomodada, pero con un carisma poco común en las mujeres de la vida política nacional.

Cada vez que su célebre esposo comete uno de sus tantos y enormes errores, Mariana utiliza su carisma y su enorme influencia en redes sociales para transformar esos errores en seguidores. Su visión del sentir popular y cómo sacarle provecho, tuvo un momento cumbre el pasado sábado cuando, en un acto de empatía, se corta su rubia y tinturada cabellera, para donarla a los niños con cáncer, algo raro porque para donar cabello, es imprescindible que éste sea virgen, es decir, que no haya sido sometido a alguna coloración previa como lo estaba el de Mariana, pero son duda logró su cometido.

Lo logró, porque es la única figura política femenina que logró empatizar de forma automática y profunda con un gran sector de la población. Para algunos es un acto de propaganda, pero tuvo un impacto positivo muy profundo a nivel nacional. Es innegable que, con un solo gesto de empatía, dejó muy atrás a figuras como Hugo López-Gatell, Beatriz Gutiérrez Müller, o incluso al mismo presidente, que nunca han tenido un gesto que proyecte tanta nobleza, como lo tuvo la primera dama de Nuevo León.

Mariana Rodríguez entiende el entorno comunicacional en el que vivimos. Entiende perfectamente los momentos políticos y la forma de empatizar con grandes sectores de la población. Definitivamente estamos frente a una persona cuyas habilidades en la mercadotecnia política, rayan en la genialidad, con cosas simples, pero efectivas.

Los hombres libran batallas en la guerra, pero sus mujeres las ganan en otros campos y con otras estrategias. El rol femenino en la política desde tiempos romanos es fundamental. En tiempos de redes sociales, la presencia de Mariana Rodríguez ha revolucionado la forma de hacer política en México. Ya logró la inesperada gobernatura de su esposo, luego de cargar con la estampa de machista, gracias al video que se difundió previamente de ambos, protagonizando una pelea porque Mariana mostraba parte de sus piernas; ahora, con un solo acto de generosidad, lo ha logrado posicionarse como un claro candidato a la presidencia de la República.

El México del año 2021 observa el nacimiento de lo que promete ser, una de las parejas más relevantes en la vida política. Mariana Rodríguez ni siquiera está todavía embarazada, y su hijo/a ya es el bebé más esperado no solamente en Nuevo León, sino en todas las redes sociales. Parece que se construye una agenda política encaminada a crear una imagen de ambos, que algunos expertos ya comparan con Jackie y John F. Kennedy.

Hace unos días, la misma Mariana Rodríguez se presentaba con un vestido de cenicienta en el Palacio de gobierno de Nuevo León, haciendo una entrada triunfal mientras su esposo la filmaba, y ambos reían divertidos. Ese es un acto tanto simbólico como bien planeado, porque previo al gesto de la donación de su cabello, el mensaje fue claro, ha llegado la cenicienta de la vida política nacional, por quien nadie apostaba, ahora puede convertirse en princesa, y, quien sabe, en una de esas, hasta la reina de Palacio Nacional.

Tenemos a una posible candidatura de Claudia Sheinbaum, con su publicista López Obrador, y tenemos a ¿Samuel García con su publicista Mariana Rodríguez?, o quizá lo que estemos observando sea la construcción de la candidatura de la propia Mariana Rodríguez.

En un país tan necesitado de estadistas, tan necesitado de la empatía de sus gobernantes, tan cansado de promesas falsas, de corrupción, del abandono a los más necesitados, la presencia de personajes que, con sus actos demuestran empatía, demuestran conocer el verdadero sentir popular, el sentir de los jóvenes, de las mujeres, de los niños con cáncer, el sentir de todos los que estamos hartos de políticos dinosaurios, de políticas retrógradas, hace pensar que aún se puede construir un México mejor, un México construido por mujeres que al menos ocupan las redes sociales como foco de atención para causas nobles, sean montadas o no.

Los artículos y columnas publicadas, son responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de DOMINIO POLÍTICO.

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