¡Nos están quemando vivas!

La descomposición social que estamos viviendo ha llegado a niveles tan aberrantes que comenzamos a normalizarla.

Julio ha sido un mes caracterizado por los reportes de las mujeres que han sido quemadas vivas, ocasionándoles la muerte o la destrucción de su vida.

Jalisco y Morelos son escenario de estos macabros casos que terminaron con la vida de Luz Raquel, madre de un niño autista; Margarita Ceceña, encargada del predio de un familiar, y finalmente una niña de 11 años que sufre de ataques de epilepsia, que fue quemada por sus cuidadoras, dejando su futuro incierto.

La muerte resulta ser, el último capítulo en la vida, agonizar tantos días por quemaduras de tercer grado en el cuerpo, debe ser de las peores maneras de morir ¿ en qué cabeza cabe suponer un suicidio por parte de Luz Raquel? Por qué no entonces podemos “suponer” que las autoridades no están haciendo su trabajo, si existen denuncias previas, que no quisieron ver y si las vieron, no quisieron trabajar.

La descomposición de las autoridades está a ojos vistos, sin embargo, la social está peor, esa en la que nos enseñaron a arrebatarnos las cosas y a que quien más tiene, más vale. Como en el caso de Margarita Ceceña, que gracias a la avaricia de su propia familia y de un pedazo de tierra, le costó la vida. ¿Cuánto vale la vida?

Sin embargo hay casos que duelen aún más, como el de una pequeña de 11 años que tiene ya problemas desde que nació al padecer un retraso mental y ataques epilépticos y que hoy se encuentra luchando por su vida gracias a que fue rociada con alcohol y fuego para después recibir descargas eléctricas, porque su pecado fue nacer en esa condición, donde probablemente no se explique por qué le pasa lo que le pasa, pero que a los que si sabemos lo que pasa, nos deja atónitos lo podridas que están las mentes.

Pensar en quitarle la vida a alguien, de entrada ya es un referente de que existen problemas psicológicos graves, pero planificar hacerlo de la manera más tortuosa posible, es el reflejo de lo que como sociedad vivimos en nuestra casa, en nuestro entorno. ¿En qué momento nos perdimos?

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