Acarreo y compra de votos, quema de urnas, manipulación en los listados, nulidad en distritos y centros de votación, incidentes que llegaron a los golpes, conflictos traducidos en un caos total;  todo aquello que el Movimiento de Regeneración Nacional detesta es lo que generó su jornada comicial interna para definir delegados.

Hecho sumamente vergonzoso para la 4T y sus fieles seguidores, ya que dejó ver la falta de capacidad operativa y logística para llevar a cabo una elección propia, es decir, prefirió hacer todo un espectáculo con escenas viralizadas de afiliados contra afiliados defendiendo a sus “gallos” que solicitar apoyo a las instituciones destinadas a hacer elecciones.

Tanta crítica a las autoridades electorales, tanto señalamiento a sus deficiencias, tanto hostigamiento a los consejeros, tanta insistencia en reformar al INE ¿Para qué? ¿Para que los procesos electorales nacionales y locales los lleve a cabo un órgano alineado a sus intereses? ¿Para que la democracia que apenas va creciendo en nuestro país la dirija una filial de su ideología?

La respuesta se reflejó en la penosa actuación de su gente que salió a votar no por candidatos ajenos, si no por sus propios candidatos y aun así, en muchos lugares, no estuvieron conformes con los resultados. Ya vieron que no es tan fácil como creen organizar una elección. Si así organizan sus procesos internos peligroso será el destino de nuestro sistema si se le deja en manos similares.

Tanto fue el desastre que propias figuras Morenistas expresaron su desacuerdo tanto en la forma como con el método que llevaron a cabo para obtener a sus elegidos dejando ver claramente que al querer ser tan “democráticos” en sus modos les resulta peor porque ni entre ellos se ponen de acuerdo.

Este movimiento no entiende que lo que más critica al exterior es lo que más adolece al interior; en otras palabras, sus métodos de encuestas y elecciones son en realidad mera simulación cuando ya tienen persona designada y prefieren montar un show por mero trámite.

El caso más reciente es su candidatura para renovar al Ejecutivo en el Estado de México, a nadie sorprendió el hecho de que Delfina Gómez se alzara con la victoria en su encuesta para que sea ella quien abandere la causa por segunda ocasión y despojen al PRI de su entidad emblema.

Era algo que ya se sabía por debajo de la mesa, sin embargo, al partido le gusta que lo vean, que hablen de sus encuestas, que digan que proyectan una imagen de unidad y apoyo a quien sea la persona que designe el dedo desde Palacio Nacional.

A primera reacción los demás contendientes bajaron los ánimos y aplaudieron el resultado, parecen muy satisfechos con el nombramiento de la maestra, sin embargo, puede que a la larga les resulte contraproducente y no aporten mucho a la operación y estrategia destinada a la contienda por simple capricho de no haber sido ellos “los buenos”.

Escenario que puede repetirse para el 2024 en donde la corcholata favorita del mesías desplace a las de relleno y estas operen en contra haciendo que no les vaya tan bien en la cantidad de votos esperados, aunque si eso pasa, el argumento será lo mismo de siempre: fraude, complot y otros datos. Ya se sabe.

Morena conoce su principal debilidad y es querer mostrar un cuadro democrático propio cuando en realidad no lo tiene, la polarización y división que propaga en la sociedad es la misma que crece en sus entrañas y ese defecto tarde o temprano hará implosión fragmentando aún más su ya de por sí quebrada estructura. ¿Cuánto tardará en derrumbarse?

Víctor Manuel Cruz Martínez.

Politólogo, analista político, experiencia en la rama electoral y la administración pública.

Los artículos y columnas publicadas, son responsabilidad de sus autores y no reflejan necesariamente el punto de vista de DOMINIO POLÍTICO.

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