Si lo pruebas, renuncio: Diputada Maria Teresa Ealy Díaz responde en entrevista con Milenio al periodista Manuel Pedrero y denuncia violencia política de género

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Ciudad de México.– La diputada federal por Morena, María Teresa Ealy Díaz, compareció públicamente para ejercer su derecho de réplica, luego de ser blanco de una campaña de desprestigio, calumnias y violencia política de género por parte del comunicador Manuel Pedrero. Los señalamientos ocurrieron durante una entrevista difundida a través del medio Milenio y replicada en sus plataformas digitales, donde se vertieron acusaciones sin sustento, cargadas de odio, clasismo y misoginia.

“Me presento como legisladora, como mujer y como ciudadana que ha sido víctima de una campaña sucia, plagada de descalificaciones personales, con una intención clara: tratar de anular mi voz, desacreditar mi trabajo y debilitar mi presencia pública. Lo que ha hecho Manuel Pedrero no es periodismo: es una estrategia deliberada para violentar a una mujer que alza la voz”, expresó Ealy Díaz.

Durante su réplica, la diputada respondió directamente a los señalamientos realizados en la entrevista. A la afirmación de que ha “acaparado una lucha”, respondió que esa expresión no solo minimiza su trabajo, sino que intenta negarle legitimidad en el espacio público por su género y su origen familiar. “¿Qué significa ‘acaparar’ una lucha? ¿Hablar con fuerza es acaparar? ¿Proponer, legislar y actuar es acaparar? No. Eso es asumir la responsabilidad pública que me corresponde”, expresó. Además, señaló como profundamente machista y juicios clasistas que se utilice el nombre de su padre para desacreditar su identidad, como si sus logros y decisiones no fueran propios.

A la grave acusación de que “encubre a presuntos violadores y abusadores sexuales”, la diputada fue enfática: “Esa es una calumnia sin una sola prueba. No solo es irresponsable decirlo, es violento. Busca sembrar duda sobre mi integridad personal para deslegitimar toda mi labor política. Esa es una forma de violencia política de género, y está prevista y sancionada por la ley”.

Ealy Díaz recordó que este tipo de ataques no solo son personales, sino estructurales, y citó la Ley General en Materia de Delitos Electorales y la Ley General de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, que tipifican la difamación, el uso de estereotipos de género y la humillación pública como formas de violencia política contra las mujeres.

Durante su posicionamiento, la diputada presentó pruebas documentadas de su trabajo legislativo y de su agenda con perspectiva de género. Mostró iniciativas, puntos de acuerdo y propuestas presentadas en tribuna, dejando en claro que su trabajo no es una narrativa vacía, sino una labor real, constante y comprometida con las causas que representa.

Además, evidenció un patrón de agresión sistemática por parte de Manuel Pedrero contra mujeres en la política. Recordó, por ejemplo, cómo ha descalificado a Luisa María Alcalde por su apariencia física y cómo ha insultado a Lilly Téllez con estigmas sexistas y burlas que rara vez usa con figuras masculinas. “Esto no es una excepción. Es parte de una línea de ataque constante, dirigida especialmente hacia mujeres que ejercemos liderazgo político. Lo que él hace no es crítica política: es violencia simbólica, clasista y misógina.”

Sobre la acusación de que llegó al Congreso por “una cuota política”, la diputada fue tajante: “No llegué a esta curul por una cuota ni por un apellido. Llegué por convicción, por lucha y por resultados. Esa afirmación no solo es falsa, es profundamente violenta, porque busca deslegitimar el trabajo que hago cada día como representante popular.”

La legisladora cerró con firmeza:

“Por eso, desde aquí, en público y de frente, reto a Manuel Pedrero a que me presente las pruebas que supuestamente demuestran que yo llegué por una cuota política. Si lo hace, si tiene una sola prueba real que lo respalde, yo renuncio a mi cargo como diputada federal. Así de claro. Porque yo no tengo nada que esconder. Pero mientras no lo haga, quedará demostrado que lo suyo no fue periodismo, sino una calumnia más dentro de su campaña de odio.”

Finalmente, la diputada exigió una rectificación pública inmediata por parte de Manuel Pedrero, llamó a los medios a actuar con ética y responsabilidad, y urgió a las autoridades del Estado mexicano a reconocer este caso como violencia política en razón de género. Además, se reservó el derecho de acudir a las instancias legales correspondientes para defender su nombre, su integridad y su labor pública.

“Yo sí traigo pruebas. No vengo a gritar ni a difamar. Vengo a defender mi trabajo, mi historia y mi derecho a ocupar este espacio con dignidad. La libertad de expresión no protege la mentira. Y quienes usan el micrófono para agredir, tarde o temprano deberán responder por ello.”

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