“Oye primos” de Dinsey,  una representación racista de la comunidad latina

Jaque OPINIÓN

En su incansable, pero muchas veces mal ejecutada misión de ser “incluyentes”, la productora Disney desarrolló una nueva serie animada que relata la vida de una pequeña niña viviendo con su numerosa familia mexicana, llamada “Oye, Primos”. Y fue con el lanzamiento de su tema introductorio que enardeció las redes sociales, pues en menos de un minuto, convoca a todos los estereotipos de Latinoamérica que puedan existir.

La protagonista de nombre Tater Ramírez Humphrey, una niña mexico – americana,  llega a cohabitar con su familia latina y la trama la sigue a ella en la búsqueda por destacar entre sus once primos; y he ahí el primer y más notorio estereotipo: la familia numerosa; con lo cual, la casa del ratón demuestra que no tienen ni idea de cómo ha sido la evolución social de las estructuras familiares en México y Latinoamérica.

Y Aunque la fachada de la casa la pinta como espaciosa, al interior, ilustran a estos doce niños, compartiendo una misma habitación desordenada, con calzones y calcetines tirados por todas partes (otro estereotipo sobre la limpieza de los hogares latinos), y ahí escuchamos a la protagonista quejarse de que necesita su espacio. Así, sin decirlo abiertamente, estigmatizan a las familias latinas como no capaces de buscar independencia o de tener una vida de calidad, lo cual no es cierto y desvaloriza las experiencias y elecciones de muchas personas latinas. -Y lo dice una treintona que aún vive con su mamá-.

Luego de eso, Tater procede a presentar a sus once primos, lo cual fue otro de los problemas que más enchincharon a los opinadores digitales. Todos los primos y primas tienen nombres “chiquitos”…. y sí, es verdad, en México nos encanta que todas las palabras sean diminutivas, pero “Cuquita”, “Tonita” y “Gordita”, eso es pasarse de lanza. (inserte comentario de lady Tepito aquí).

Otro de los problemas más señalados por los internautas fue el gramaticalmente erróneo título “Oye, Primos”, que debería ser “Oigan primos”. ¿Y cuál es el gran problema con esto? Que al retratar a un mexico-americano que no habla bien ni inglés ni español, se refuerza la idea de que existe una barrera insuperable en la comunicación entre los latinos y los hablantes de inglés, además que se desvaloriza la capacidad de hablar dos idiomas solo porque uno de ellos es el español.

Esto crea una imagen distorsionada y limitada de la comunidad latina en su conjunto, no solo de los mexicanos, ignorando la diversidad de experiencias y habilidades lingüísticas que existen dentro de ella.

Un problemilla más fue el famosísimo filtro amarillo para retratar los paisajes de México, lo cual en lo personal me da lo mismo, pero algunos más entusiastas del hate (sí, estoy spanglisheando a pesar de que lo estoy criticando), resumieron que es la forma visual de retratar un país seco, sucio y aburrido.

En lo que sí se pasaron esos creativos de Disney fue al darle nombre al pueblo ficticio de la serie, que fue “Terremoto Heights”, haciendo un chiste de la tendencia de México a mover sus placas tectónicas, de lo cuál nosotros mismos nos hemos reído y hemos hecho memes, pero al mismo tiempo hemos sufrido. Que el mundo aprenda que solo los mexicanos podemos reírnos de nuestra propia muerte.

La paradoja aquí es que el Sr. Mouse intenta -a la de producto de gallina- ser muy correcto e incluyente en todas sus producciones, pero con una representación muy mal hecha de toda una comunidad, terminó siendo acusado de racismo y apropiación cultural.

Con este breve adelanto de su serie, demostraron que los realizadores simplemente no se interesaron en hacer una investigación exhaustiva de una comunidad y que solo se dedicaron a caricaturizarla porque en estos días, la inclusión vende.

Pensando en que este programa será visto por niños como «Tater», es importante preguntarse cómo masticarán ellos esta pobre representación. ¿se sentirán orgullosos de sus raíces? o ¿relacionarán los temas de suciedad, caos y poca privacidad con lo latino? La realidad es que con esto, los niños pueden internalizar y perpetuar estos estereotipos, afectando su percepción de sí mismos y de su cultura.

Los creadores y productores de contenido tienen la responsabilidad de realizar investigaciones exhaustivas y representar de manera precisa y respetuosa a las diversas comunidades. No pueden alegar inclusión mientras caricaturizan y estereotipan a las personas.

Hasta aquí el chisme, lo viral, el tamal con crema… y también con pasas.          

Con crema y con pasas

Por Adriana Colchado @Tamalito_rosa

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